viernes, 24 de diciembre de 2010

Quejas y reclamaciones


Nueva sección para desahogarme de las 'injusticias' que puede sufrir el ser humano en estos días. Fuera bromas, hay hechos y comportamientos que un consumidor de a pie no puede aceptar ni tolerar en este mercado capitalista tan libre y tan salvaje. En alguna ocasión me he referido a problemas con el trato o servicio dispensado por algún comercio. A partir de ahora enumeraré específicamente las trabas, problemas y demás incidencias que haya sufrido a la hora de proveerme de algún bien o servicio. Como reza el dicho, quien no llora no mama así que entremos en materia. Lo que voy a explicar a continuación me sucedió hará un par de meses. Mis tribulaciones comenzaron cuando se me estropeó la impresora (parece mentira que esos chismes fallen tanto). Como tenía prisa me dirigí a un conocido centro comercial que si no quedas satisfecho te devuelven el dinero (voy a intentar no dar nombres pero no estoy seguro e poder conseguirlo). Me presenté pronto con la esperanza de no hacer colas innecesarias. Para mi sorpresa (y frustración) en la sección de informática no había nadie despachando. No había nadie en muchos metros a la redonda. Estuve deambulando por ahí por si veía a algún dependiente pero todo fue en vano. Nadie se dignó a atenderme. Después de media hora infructuosa abandoné el establecimiento y me dirigí a otro centro comercial de origen francés con siglas impronunciables situado cerca del primero. Había más gente pero no tantos dependientes. De hecho los que había estaban atendiendo a otros clientes y así que acabaron desaparecieron por arte de magia. Otro intento fallido por mi parte. Estaba claro que esa gente no tenía ganas de trabajar ni de vender. Finalmente, de vuelta a casa, vi una pequeña tienda de barrio que vendía consumibles y entré a preguntar. No tenían impresoras en ese momento pero me tomaron el número de teléfono asegurándome que en unos pocos días les llegarían una nueva remesa de una marca con bastante solera. Con tal que no fuera HP ya me conformaba. Y así fue. En pocos días me llamaron para decirme que ya tenían la impresora. Al final conseguí lo que andaba buscando al lado de casa, con un trato exquisito y un servicio impecable.

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