sábado, 26 de febrero de 2011

Perspectivas de la juventud


Los jóvenes españoles, que forman parte de la generación más preparada de todos los tiempos (generación Joven Aunque Sobradamente Preparado), la primera que vive en un mundo (al menos, el europeo) en el que impera la democracia, y la primera que ha vivido de manera mayoritaria en la abundancia es también la primera que asume que sus condiciones de vida futuras no serán mejores que las de sus progenitores. Algo sorprendente si se presupone que uno de los principales motores del desarrollo social es precisamente el esfuerzo de las generaciones por superar a sus predecesores. Pese a ello, se muestran mayoritariamente de acuerdo en que las condiciones de vida han mejorado (cierto, se vive mejor que en el medievo pero peor que nuestros padres). Gran parte de este convencimiento tiene sus raíces en las cifras del paro, que golpean duramente a la población juvenil (y por qué negarlo, a la que no es tan joven) desde hace años y que, en los últimos tiempos, se ha convertido en una losa para los jóvenes españoles. Esta triste realidad condiciona el discurso de la población juvenil y su percepción del futuro. La valoración de que su futuro será peor que el de sus padres va más allá de lo económico: los jóvenes creen que el bienestar y la calidad de vida, asociada a conceptos como el disfrute del tiempo libre, la salud, el mantenimiento de relaciones saludables, empeorarán "porque las necesidades económicas se harán más exigentes". El futuro se vislumbra con muchas sombras, todo a causa de la actual crisis económica y al desempleo y, lo que a veces es peor, los trabajos precarios, con bajos salarios (sueldos mileuristas) y escasa garantías de seguridad. El riesgo que la situación se prolongue es la exclusión social, máxime cuando la falta de trabajo o el trabajo precario son la principal puerta para quedarse al margen de un sistema social basado en la producción (y en el capitalismo desenfrenado). Gracias al apoyo que ejercen las familias el peligro de conflicto social está lejos pero todo tiene un límite (como están comprobando en muchos países árabes).

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