miércoles, 22 de junio de 2011

La mano de Dios


Tal día como hoy, en los cuartos de final del Mundial de México 1986 entre Inglaterra y Argentina, Diego Armando Maradona firmó una de las exhibiciones más prodigiosas de la historia del fútbol. Su gol dejando atrás a todos los ingleses que le salían al paso asombró al mundo, una obra que quedó registrada en la memorable narración de Víctor Hugo Morales. Estamos en el Azteca de México, gigantesco coliseo. Abajo se enfrentan dos equipos que hasta hace muy poco han estado en una guerra absurda por las Malvinas, unos islotes del Atlántico Sur que pertenecen al Imperio Británico y que la dictadura argentina reivindicó como forma de ganar un movimiento de respaldo en la población. La cosa acabó en derrota humillante para Argentina. Las vísperas están cargadas de morbo, aunque Jorge Valdano aclara, juicioso: "En este partido no se juega más que el prestigio futbolístico de los dos países". Es mediodía, el sol está en lo más alto, hace un calor asfixiante. El partido es peleado y llega al descanso con 0-0. En la segunda llegará lo extraordinario. Porque en el minuto 51 hay un balón rebotado entre Valdano y Hodge que sale disparado hacia arriba; Shilton sale a por él, a despejarlo con el puño, pero se cuela Maradona y remata por encima de su salida. El remate fue con la mano, la célebre mano de Dios. Seis minutos después llega otra jugada igual de célebre: Maradona recibe, aún en su propio campo, un pase de Enrique, arranca y va dejando rivales por el callejón del ocho, hasta burlar la salida de Shilton y marcar. Seis ingleses han quedado en el camino. Víctor Hugo Morales, el más célebre relator de fútbol en Argentina (y eso que es uruguayo), lanza su frase más célebre: "¡Barrilete cósmico! ¿De qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés, para que el país sea un puño apretado diciendo Argentina?". Inglaterra da un apretón honorable, Lineker descuenta en el 81' y Argentina termina colgada del larguero, con Olarticoechea sacando con la chepa un balón imposible de Barnes, que entró en el último cuarto de hora y se salió. Pero el partido acabó 2-1. Argentina pasó a las semifinales. En los vestuarios se le preguntó a Maradona: "¿Con qué marcaste el gol, con la mano o con la cabeza?". Y él contestó su frase más célebre: "Con la cabeza de Maradona y la mano de Dios". Ya ha pasado un cuarto de siglo.


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